Ahorrando en Japón: la arrocera

Siempre he sido bastante aficionado al ahorro, primero por cuestiones de necesidad y segundo porque me parece que practicar el consumo inteligente es lo mejor y de esta forma podemos disfrutar más de nuestro dinero y en lugar de gastárnoslo en cosas «obligatorias» podemos emplear ese dinero en viajes o comprar cositas o simplemente ahorrarlo. Además después de haber estado escribiendo durante unos meses para Ahorro Diario supongo que habré creado algo de deformación profesional. En particular me gusta pensar en los gastos que a medio/largo plazo pueden producirte un ahorro.

El detonante de este artículo fue un pensamiento que a su vez fue generado por una conversación con un amigo. El comentaba que no tenía arrocera en casa porque le salía demasiado caro. Lo primero es explicar que es una arrocera para los que estéis más perdidos, se trata de un aparatito que sirve exclusivamente para hacer arroz, ni más ni menos. El funcionamiento es sencillo metes la cantidad de arroz que se indica, el agua, cierras la tapa, le das al botón y en unos 25 minutos tendrás tu arroz de estilo japonés listo para degustar. En un país como Japón que todo plato va acompañado de un poco de arroz es bastante poco probable encontrar una casa sin arrocera por estas latitudes al igual que una casa en España no es casa sin micro-ondas.

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Tiendas de reventa de tickets

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Cuando estuve por primera vez en Japón según pasamos por una calle de Shinjuku nos llamó la atención unas tiendas que solían estar abarrotadas de gente y de carteles con muchos precios de muchas cosas, carteles de cine y demás. En su momento la cosa quedó en misterio y es que no comprendíamos muy bien que es lo que hacian ahí.

Por suerte en este viaje juego con ventaja y es que tengo a Hiroko y gracias a ella comprendí lo que eran estas tiendas y lo más importantes lo útiles que pueden llegar a ser, lo cual explica porque suelen estar tan abarrotadas.

Para comprenderlas pensemos en una situación que se da en España también. Una empresa o una persona compra un abono para un asiento en el fútbol o para los toros. Es muy habitual que esta persona no acuda siempre a todos los partidos entonces en muchas ocasiones se revende esa entrada, se regala a otra persona o incluso hay grupos que compran abonos entre varios. Esto es algo cuanto menos al margen de la ley, por no decir ilegal en muchos casos como la reventa.

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