El olor de su mirada

Dicen los que saben que nuestra memoria olfativa es una de las mas potentes, quiza tengamos el olfato atrofiado y nos cuesta reconocer olores, pero una vez que “capturamos” un olor no lo dejamos escapar. Estoy seguro de que no soy el unico que tengo olores asociados a ciertas personas, lugares o momentos. Tambien creo que casi todos tenemos unos olores preferidos que nos gustan no solo por ser un olor agradable, si no por estos recuerdos que traen asociados. Hoy queria recordar unos cuantos y de paso compartirlos con vosotros.

El olor a la planta de tomate: Este es sin lugar a dudas mi olor preferido. No hablo del tomate en si, si no de la planta del tomate si no sabeis de que os hablo tratad de olerlo alguna vez. Buscad una planta de tomate frotar las hojas y oleros los dedos, puedo sentir ese olor dentro de mi cabeza solo de pensarlo. El momento en el que este olor es mas intenso es por la maniana cuando esta amaneciendo y los gallos se encargan de recordarnoslo. A mi me huele a manianas en “La chacra” donde iba con mis abuelos casi todos los fines de semana. Ahi recorria las hileras de plantas de tomate y las olia y a veces cogia un tomate y le daba un mordisco mientras estaba rodeado de ese increible olor. Despues venian los huevos revueltos compartidos por mi primo, mi abuelo y yo que los comiamos directamente de la sarten. de verdad qeu para mi es este uno de los recuerdos mas plenos de mi vida, pocas ocasiones recuerdo haber sido tan feliz de una forma tan pura y plena en mi vida.

Otro olor que me encanta es el del arbol de higos. Es un olor dulzon, increiblemente dulzon. Me recuerda a los paseos por el campo con mi padre y me abuelo por la sierra de Aracena, siempre saliendo desde Cortegana. Ahi nos dedicabamos a por el camino ir cogiendo frutos de los arboles y a comerlos por el camino. ciruelas, madronios, manzanas, peras, moras y lo mejor de todo los higos y las brevas. Recuerdo tumbarme en las ramas grande sy bajas de una higuera mientras cogia un fruto y partiendolo por la mitad lo deboraba. Ahora en una tienda aqui en Tokyo cada higo cuesta 2-3 euros, llevo anios sin volver a probarlos 😉

No puedo dejar de pensar en el olor de los panuelos y la ropa de mi abuela. Una mezcla de algun producto que guardase en el armario para mantener las polillas a raya y el olor caracteristico de las personas y las cosas antiguas hacian que las telas que estaban a su alrededor tomasen un olor especial, un olor que solo he notado en mi abuela. Mi abuelo nos hacia un truco de magia mediante el cual transformaba el pan duro en chucherias y bollos, un truco que de verdad me hacia creer que mi amigo era un autentico mago y que realmente podia realizar cualquier tipo de fantasia que el desease. Una parte del truco implicaba ir a buscar unos panuelos al armario de mi abuela y todas y cada una de esas veces me daba de bruces con este olor. Hace ahora ya cerca de dos anios estando con mi abuela que intuia que no le quedaban muchos mas momentos que vivir conmigo me dio uno de sus panuelos. En realidad el panuelo no era para mi, si no para mi novia a la que mi abuela siempre quiso con locura como siempre quiso a todo el mundo. Guardo el panuelo en una bolsa y asi se lo hice llegar a mi novia en Tokyo. Al abrirlo para enseniarselo, ese olor me dio una bofetada. A miles de kilometros en una ciudad que nada tenia que ver con mi abuela, de repente mi abuela tomo el control de la situacion y casi podia sentir como estaba ahi sonriendo. Al comentarselo a mi novia se apresuro a cerrar la bolsa y a decirme que lo guardase como un tesoro. Hoy, mi abuela ya no esta y yo tengo un tesoro, tengo un objeto que guarda su esencia y que si abro la desplazara hasta mi, este donde este ella y este donde este yo. No obstante, tengo miedo de usar este artefacto magico, porque temo que se contamine y se gaste.

Y vosotros? que recuerdos teneis atesorados en vuestra pituitaria, cerebro, corazon, alma o donde quiera que se guarden estos recuerdos?

33 comentarios en “El olor de su mirada

  1. Preciosa entrada.
    En mi caso, el olor que siempre me acompaña es el del mar, el de la arena mojada, el del salitre… y es que, nadando, tengo siempre esa sensación, de estar volando en un mundo diferente al de la tierra firme. Me recuerda también a los días de tormenta, el color verde oscuro que toma la superficie, las olas chocando contra el muro del Paseo Nuevo y formando muros enormes de espuma de mar…
    Por eso, cuando por circunstancias estoy en un lugar de interior, lo echo de menos.

    1. Gracias, me alegro de que te guste.

      La verdad es que el tema de echar de menos el mar de la gente que vive cerca de la costa es algo muy recurrente, yo soy mas de echar de menos la montania y… la ciudad! Que cosas…

  2. Bonita entrada… y la verdad que si que es hay olores que ligas a según que personas, cosas o momentos… pero ahora mismo no sabría decirte ninguno! XD
    Otra cosa curiosa que pasa con los olores es que a veces te puede venir uno que no encaja en la situación que estás… yo por ejemplo a veces me viene olor a Sándalo y como es un olor que me gusta pues lo relaciono con que algo bueno ha de pasárme :p ( si es una asociación simple pero es lo que hay!). Un día me dijeron que tenía un significado el oler algún tipo de olor sin que realmente estuviese ahí… pero no lo recuerdo! XD

    P.D: Feliz cumpleaños atrasados!!! que estube mirando para ponerlo y al final se me pasó T_T si.. soy lo peor pero suele pasar! XD Espero que lo estés pasando bien y que no te de mucha melancolía.

  3. Una línea más y me echo a llorar, que bonito ;__;
    Me ha recordado que a veces algún que otro portal antiguo de Madrid huele parecido a la casa de mi abuela, como madera añeja mezclado con medicinas.
    Hay algo que odio, y es cada vez que voy a un restaurante y de repente me llega un olor exacto al del comedor del colegio, en el cual toda la comida estaba malísima, se me quita hasta el hambre XD
    El olor a crema solar y de cierta flor me hace pensar ¡playa!, me recuerda a mis veraneos de la infancia en levante, cuando tu mayor preocupación era “falta mucho”.

    1. buah pues si lo se escribo un poquito mas… Hasta que no consiga arrancarle las lagrimas a un lector que no conozca de nada personalmente no me sentire realizado 🙂

  4. Siendo pequeño, apenas 7 años, mi familia y yo viajamos en barco desde Lima (Perú) hasta Vigo (España). Por entonces tidavía se viajaba en barco. Hoy, los precios de la aviación comercial son tan bajos, que para largas travesía es impensable viejar por mar. Aquel barco se llamaba Reina del Mar y dentro de él había un olor especial. ¿A qué olía? Indescriptible. Supongo que una mezcla de salitre, moqueta de los pasillos, café con leche, herrumbre, tabaco de los marineros, pintura… Nunca he vuelto a oler una cosa si quiera parecida. Sin embargo lo recuerdo como si fuera ayer. Incluso he llegado a soñar con ese olor. ¿Cómo es que se sueña con olores? Pues no lo sé, pero yo creo que a todos nos ha pasado. Me encanta ese sueño y ese olor. Me llena de felicidad infantil, la mejor.

    Con los años todos los sentidos se van desdibujando y desafinando: la vista, el oído, el olfato también. Sin embargo, los niños tienen un agudísimo sentido del olfato y, tal y como bien señala Rodrigo, algunos permanecen indelebles en nuestra memoria para siempre.
    Precioso lo que has escrito Rodrigo.

    Por cierto ¿habéis leído El Perfume de Patrick Süskind? Es una maravilla de libro en el que se da importancia a este sentido del olfato tan abandonado en beneficio del que más nos fiamos y que más nos engaña: la vista.

    1. Que gran historia, nunca me canso de escuchar anecdotas de ese gran viaje, creo que deberias escribir un libro con todo lo concerniente a ese viaje y sus razones e implicaciones futuras, de verdad que me encantaria tenerlo, no descartes la idea.

      Me alegro de que te gustase lo que he contado.

      Y si, he leido ese libro pero de adolescente y lo cierto es que lo recuerdo del todo, tengo pendiente releerlo desde hace mucho tiempo. Viste la pelicula que adaptaron al cine? Si es asi que te parecio? Yo no la vi, pero escuche muy malas criticas :S

      1. La película, tal y como era de prever, defrauda. No es mala película en sí, pero para pasar un buen rato viéndola es aconsejable no haber leído el libro antes. Lo de siempre por otro lado.

        Hace años me apunté a unos talleres de Biología. Allí nos explicaron, e hicimos experimentos que así lo corroboraban, que los humanos (al menos en la ciudad) nos fiamos del sentido de la vista en un 70%. Quiere esto decir que los otros cuatro sentidos básicos, oído, olfato, tacto y gusto, los tenemos arrumbados en ese 30% restante. Por ejemplo, si te dan a oler cosas con los ojos tapados (haced la prueba) es increíble hasta qué punto somos incapaces de reconocerlas por muy familiares que sean. ¿Por qué? Pues por eso, porque nos basamos en la vista para percibir la mayoría de las cosas. Y es una pena, porque el olfato, efectivamente, nos puede abrir todo un mundo de sensaciones y placeres enorme, infinito.

  5. Muy bonito y emotivo.
    Yo tambien recuerdo muchos olores relacionados con muchas situaciones :
    * entre otras el olor a panadería de pueblo – mi casa-
    * el olor a higuera -mi infancia-
    *el olor de una escopeta-mi adolescencia-
    * el olor a niños pequeños – mis hijos-.
    Espero no perder nunca el olfato .

  6. Bueno, bueno… la última parte la he tenido que leer de refilón, que las lágrimas se me escapaban. :_) A mí me pasa con lo que a tí con tu pañuelo, con una chaqueta de ante de mi padre. El ya no la usaba y la “adopté” yo. Es de esas de ante marrón con cuellos de liguilla elástica, y su olor es muy característico. La tengo en Cádiz, en el armario, y cada vez que voy allí de vacaciones lo primero que hago es abrir el armario y meter mi cara en la chaqueta… así por un momento, tan sólo un segundo, vuelvo a abrazar a mi padre :_/
    Y el olor a hierba Luisa, me recuerda cuando era pequeña y nos íbamos a ver a mi abuela al campo. Tenía en el patio infinidad de plantas y árboles, pero la hierba luisa era la que más me gustaba. Frotando sus hojas mis dedos se impregnaban de un olor cítrico y dulce al mismo tiempo, me encantaba… 🙂 (Cuando me la hacía luego mi madre en infusión para limpiar el estómago no me gustaba ya tanto, pero eso era otra cosa distinta… XD)
    El olor es uno de los sentidos más olvidados… con lo importante que es para fijar los recuerdos en la memoria, sin embargo pasamos de él y no le damos mayor importancia. A veces cuando en la memoria algo falla, el olor lo evoca y viene a nosotros el recuerdo a pesar del paso del tiempo, como si fuera ayer… 🙂
    ¿Y qué mejor olor que el del abrazo piel con piel de la persona a la que amas? Para mí el hogar es Luy 😉

    1. Ya habia leido hace tiempo tu historia de la chaqueta de tu padre y de alguna forma ha contribuido a que escribiese esta entrada. Pensandolo mas a raiz de escribir esto me han salido mas ejemplos de olores y creo que podria nombrar hasta 100 olores caracteristicos que me evocan recuerdos muy fuerte sin tener que esforzarme demasiado en recordarlos, desde luego que el sentido del olfato es increible.

      En cuanto al olor de la persona a la que quiero. Mi chica al ser asiatica huele muy poco, los asiaticos huelen poquisimo es alucinante! El caso es que esa ausencia de olor, pero a la vez un finisimo olor que tienes que esforzarte en captar, esa esencia, cuando la huelo al abrazarla por la maniana y llenar mis pulmones de ello, sin duda ese momento es sin duda un momento en el que te sientes feliz. Y es que yo creo que la felicidad son esos pequenios detalles. No existe la felicidad total, siempre tenemos preocupaciones y problemas, seamos quien seamos, pero si podemos alcanzar la felicidad aunque sea por fracciones de segundo gracias a estas cosas, creo que podemos decir que somos felices 🙂

  7. Precioso, señor Don Rodrigo, preciosa historia….

    Pero muy muy bonita, ¿eh?, y muy bien contada, por cierto

    Abrazaco!!

  8. Sobre todo me quedo con el aroma de las personas…no hay una que huela igual y es inevitable que sea una parte más de su carácter. Seguro que te asustaría pensar que puedo reconocerte por el olor….a tí y a muchos más 🙂

    abrazos!

    1. Bueno yo hay dias que me levanto y me reconozco el socaquillo izquierdo y el derecho a nivel de pestucismo, tambien recuerdo antes lo que bebi la noche pasada por el aroma de mis eructos que por los recuerdos del pasado.

      En cuanto a tildes y comas y demas… lo cierto es que lo escribi rapido en el curro y la idea era luego en casa ya ponerle desde un teclado mas amigable que este las comas, las tildes y las enies, pero me tuve que ir rapido y decidi que mejor publicarlo asi, pero tengo que darle un lavado de cara si, gracias 😉

  9. A ver si esta vez aparece mi comentario…. Me ha encantado lo que has escrito Rodri, al igual que tú tengo recuerdos olorificos compartidos, el de los tomates y la huerta de la chacra, pero mi recuerdo se sustenta más en el gallinero, aquellas mañanas en las que me levantaba en la chacra y baja con el abuelo a coger los huevos de las gallinas para desayunar “huevos pasados por agua” acompañados de unas tostadas de pan de pueblo riquísimas que hacía la abuela. Otro de los olores que me producen cosquilleo en el estomago es el olor a a tierra mojada, me recuerda a las semanas santas que pasaba en mi pueblo de pequeña, siempre que había tormenta, esperabamos con los chubasqueros puestos a que amainara la lluvia para salir a recoger caracoles y así poder cenar una buena cacerola de caracoles con tomate. Es cierto lo que dice el Duke, en parte el olfato es sumamente importante para la memoria, de hecho esta probado científicamente que las personas que padecen anosmias (falta de olfato) son más propensas a padecer enfermedades relacionadas con la memoria, como el alzheimer o la demencia senil. Pero no es un sentido que tengamos más privado que el resto, simplemente lo tenemos fuertemente mecanizado en nuestra dinámica corporal, de hecho es un instinto de supervivencia, nos indica acerca de cuáles son los alimentos que debemos ingerir o no. Jejeje, siento diferir del “libro gordo de petete” pero en realidad es que me encanta picarle. Fuera de cuestiones científicas , me ha emocionado mucho lo que has escrito, es un artículo muy bonito. Besitosssss

    1. A ver Amaya, para que veas que soy bueno y te quiero, te contesto.
      No seré yo quien reste inportancia al sentido del olfato (ni a ningún otro) ni mucho menos diga que estamos privados de él. Lo que digo es tan sencillo como que aquello que trabajas y ejercitas está más en forma que aquello otro que no.

      La vida campesina obliga a tener buena vista para encontrar al ganado por lejos que esté. Asimismo, el olfato le da al hombre de campo un montón de información útil, así como el oído. Sin embargo, en la ciudad, nos basamos mucho más en el sentido de la vista en detrimento del resto. Leemos libros, periódicos y revistas, vamos al cine, vemos televisión, etc, etc. La gente que no tiene buen olfato en la ciudad pasa inadvertida, o dicho de otro modo, hace su vida igual que los demás sin que prácticamente se note la diferencia. En el campo, sin llegar a ser vital, la importancia del olfato es diferente, está más presente, la trabajas más quiéraslo o no.

      Hace años hice un curso de cata de vinos durante una semana. Un enólogo, sólo con la vista y el olfato, ya tiene más del 70% de información sobre el vino que tiene en la copa antes de beberlo. ¿Por qué? Porque tiene una memoria olfativa muy trabajada, muy activada, muy en forma. Por eso, el trabajo en el curso de cata de vinos se basa fundamentalmente en trabajar con el olfato. Hay unos maletines (yo tengo uno) en el que hay 30 o 40 frasquitos con esencias de olores de las cosas más diversas que uno pueda imaginar. Si trabajas con estos frasquitos, es decir, los hueles sin leer lo que contienen, te das cuenta de que al no ver el objeto que despide el olor, fallas y no lo reconoces. De repente hueles algo muy, muy familiar y sientes la impotencia de no poder decir qué es. Y a lo mejor resulta que es olor a manzana verde, o a cuero viejo, o a mantequilla, o a neumático, pero… no lo tenemos delante, no lo vemos. Y como no lo vemos no lo reconocemos, porque tenemos el sentido del olfato medio oxidado porque nos basamos, repito una vez más, en la vista a la hora de reconocer o identificar lo que nos rodea.

      Haz la prueba. Di en casa a alguien que te vende los ojos y luego te dé a oler distintas cosas. Tampoco vale tocarlas, solo olerlas. El experimento es sorprendente. “Ay, ay, no me lo digas, me suena un montón, mmm…, lo tengo en la punta de la lengua, a ver, dámelo a oler otra vez”

  10. Preciosa entrada. De las mejores que te he leído. Se nota que la has escrito con todo el corazón.
    Compartimos el olor de las higueras. En Badajoz hay bastantes, y todos los veranos los paso allí. Aunque bueno, este será el primer verano que no vaya para allá.

    Un abrazo!!

  11. Hostias… La planta de tomate… El olor me recuerda a cuando era crío e iba al pueblo de mi madre donde mis tíos tienen huertas… Me pasaba todas las vacaciones recogiendo tomastes, pimientos, pepinos (y sus putas hojas que pican que no veas)… Qué bonito era todo entonces…
    Luego hay otro olor que me encanta (porque también me recuerda a mi infancia) es el de las gambas a la plancha… Me recuerda a cuando iba los domingos al arenal de Bilbao con mis padres…
    Y luego está el super olor a fritanga que olía cuando paseaba por Nueva York y que me recordaba a Tokio (esto claro, antes de que me viniera)…
    Creo que cuanto más tiempo pasa uno sin oler ciertas cosas más idealizados se tienen los recuerdos asociados…

  12. ¡Precioso Rodrigo! y creo que todos nos identificamos con lo que has escrito pero no sabíamos cómo contarlo. ¡qué bien te explicas! Creo que hay gente que tiene memoria para los números, otros para los nombres, para las caras, los sabores… y también creo que la memoria se practica, no se cómo decir quizás por instinto desarrollas la que más necesitas, a mi por mi trabajo me era muy cómodo aprenderme números de memoria y desarrollé facilidad para aprenderlos al igual que ahora por lo que hago he desarrollado mi capacidad de orientación, siempre claro dentro de que cada uno tiene unas aptitudes diferentes y especiales y la memoria olfativa por todo eso que dicen los Dukes y otros la suplimos con otros sentidos y así la vamos perdiendo, la memoria que no el olfato. ¡Jo. cómo me enrollo! Pues sí, yo tengo miles de recuerdos malos y bueno asociados a los olores, y si he de decir el olor que más me gusta diré que es el olor de los bebés.
    Y relacionado con los olores una cosa que no me resisto a no hacer es que cuando paso al lado de alguna planta o flor que me gusta como huele, no solo la huelo sino que además procuro restregar un poco me mano con la planta y cerrarla después para llevarme un ratito más ese olor. Y también me encanta cuando alguien me dice ¡qué bien hueles! Oh! Dios mío ¿será que a veces huelo mal?

  13. Pues la verdad es que sobre todo recuerdo de momentos de niñez y nostalgia en lugares como las playas de Alcocebre, el campo en Almorox… e incluso momentos en el tiempo “olor a vacaciones” “a verano” etc…

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